viernes, 7 de marzo de 2008
jueves, 21 de febrero de 2008
Entrada: Un departamento. Nuestro "héroe" en problemas
"¿Labrar?
¿Después de qué muerte? ¿Para decir o callar?
No hay fondo en la caída de esta tierra:
Y NOSOTROS…ACA
Estamos lejos. Con barro- mulos- sociedades de fomento-
TONELADAS
De ferrite en las paredes - cloacas mal hechas
- cadáveres gremiales y otros manoseados.
Fusilados
PERO NO NUESTROS FUSILADOS
Y NOSOTROS,
"¿Dónde estamos?", decís vos,
PONTANI
¿ No reconoces tu territorio?
El lugar Pontani…
Nuestro suelo se mueve y no hay sutura en la oscilación
Ni sabemos de la Historia que te salva.
Así que mové los pies, sin boquear y con cuidado
Porque tu relato existe pero aún no fue escrito
Y eso confunde ."
Tobar: la desterrada
La casa tiene tres habitaciones. En una de ellas duermo hasta media mañana. Está cerca el limonero. Y respiro. Este recuerdo es lo más valioso que tengo. Un lugar. Una casa. Pero la imagen es recurrente y no real. Eso nunca existió.
- Una madre respira lo que su hijo calla y en la primera leche derrama su defensa. En la segunda, la costumbre.
-Nunca estuvo eso en mi paladar. Traigo herencia de sangre en vértigo. Condenada a errar. ¿Dónde estoy? Aquí no alcanzo el agua helada que bautice mi demora.
Y ahora...¿Quién podrá defendernos?
martes, 19 de febrero de 2008
domingo, 17 de febrero de 2008
"Che, pero...¿De qué trata la obra?"
SOBRE LA OBRA
Una noche en las afueras de Buenos Aires. Augusto Pontani, un cuadro del Partido, es guardado en un pequeño departamento por haber cometido traición durante una interna política. Pontani sabe que su único resguardo es la evocación retórica de su pasado militante, lúcido y heroico, que lo marcó como a gran parte de su generación. Pero tras la derrota del Movimiento, debió acomodarse en un presente hostil donde para sobrevivir hizo pactos imposibles. Incluso, lavar con su pasado la mugre de algunos dirigentes. Pontani guarda un secreto, lo único que lo mantiene vivo. La muerte y la vida confunden sus contornos. Ya no hay héroe ni traidor, sólo acontecimiento.
APUNTES SOBRE CONTENIDO
Prometeo compone una temporalidad mítica desquiciada. Ya nadie recuerda a Prometeo, ni siquiera los dioses y menos sus verdugos. Quedan vestigios de una memoria fragmentada, referencias que ocultan más de lo que representan. Un tiempo mítico anulado denota el vacío.
Vacío está el carácter previsor Prometeo. Su carga mítica es una manera de arder en la incertidumbre. En la derrota.
Glauber Rocha, en una versión de Prometeo, señala que "Prometeo es el primer mártir del calendario filosófico. Para vivir la mitología Prometeica, es necesario distinguir entre la Historia y la imaginación. Más importante que estos dos actos es el DURANTE que llena sentimentalmente el VACIO".
Prometeo es la metáfora más violenta del hombre. Pero el héroe perdió su capacidad previsora. Su estrategia se sostiene, apenas, en la caída de un discurso. Toma forma en el balbuceo.
Prometeo ya no tiene nada que develar. Destila el tanteo por palabras y confronta una época oscura. Traición e integridad son caminos contiguos.
Si el mito crea su propia temporalidad dentro de otro gran tiempo como es el de la Historia. Si además, inyecta su tiempo en la Historia y en la cotidianidad para acelerarla o comprimirla en la significación de sus tropiezos y matices. Entonces, alguna vez fue pasión movilizadora y, por lo tanto, política: abría sentidos de abordajes posibles. Tensionaba un presente en acción.
Pero el vacío clausuró la discusión acerca de evocar una mitología astillada: los mitos movilizadores devinieron fetiches. Anquilosados están en su posibilidad de pensar la derrota que los drenó de sentido.
Ejemplos de una mitología política reciente: El Che, el peronismo, los setenta... ¿qué sucede cuando el mito queda en Pin Up de una generación que creció sin claras referencias movilizadoras? ¿Qué pasa cuando esa mitología se cristaliza en cínica asimilación o como política de estado que fetichiza y anquilosa cuanto reconoce?
La fragilidad de una memoria fragmentada es también una herida.
martes, 12 de febrero de 2008
"El Pibe ventajita". Habla uno de los hermanos Basualdo
Aguantábamos el calor de las baldosas en la planta de los pies. Ella tenía cinco, yo nueve. Corríamos por el patio y su cabeza rozó el filo de la mesa. Era verano, estabamos en casa, solíamos comer higos.
Esa tarde llevé herida a mi hermana hasta la bomba de agua, lavé su frente. Sentí en mis manos por primera vez su sangre.
A veces las heridas son espejos: nos devuelven la fragilidad ante quienes amamos.
Mi amor no paraba su hemorragia. Esa tarde mi amor fue inútil.
Silvina me defendió siempre en cada pelea que tuve. Yo no pude defender nada.
Mi hermana todavía se resiste a los abrazos. Es arisca. Ella no perdona lo que hice. Ahora lo cuida a Pontani, lo sigue, lo quiere salvar. La entiendo.
Ella sueña que le arden los pies y corre. Yo pienso que nunca la cuidé. ¿Por qué debería hacerlo?
Siempre se me escurrió entre las manos como esa tarde su sangre.
domingo, 10 de febrero de 2008
¡ Estrenamos el sábado 5 de Abril !
Ensayo. Viernes 8 de febrero

Hay un lugar donde claramente nos vemos los ojos. Una coordenada precisa en la que caminanos desde el inicio de nuestro trabajo. Diría que cada uno se sostiene en el otro desde esa mirada, para nada explícita, claro; pero singularmente profunda. Cala hondo en la decisión que cada uno de nosotros tomó por estar acá, por encontrarnos desde nuestra singularidad y creer en un colectivo posible pese al páramo que nos rodea. Y está lejos de la fragilidad esa manera de renocernos en la práctica.
Ahora están allí y escribo. Los veo precalentar en silencio, un disco de Bach choca con el bullicio de Avenida Córdoba. Claire estudia la pauta de sonido. Diego está a punto de prender un pucho pero no; aguanta frente al equipo de música. El espacio está limpio.Sin megáfono, ni altoparlantes, ni guitarra. Sin sillas ni mesa. Están ustedes y la luz de un cielo plomizo que antecede a una tormenta de verano.
Están ustedes. Cuerpos en la marea de silencios cargados de sentido. Siento las respiraciones, las ansiedades, los temores; las pausas, el peso con que se arraigan al piso del estudio para luego saltar. Siento de manera contundente la decisión de transitar esa madeja de sentidos. Veo el crecimiento en el trabajo, algo palpable, concreto de cada uno de ustedes. Y en eso creo profundamente.
Hablo del tejido de acciones que nos configuran sin decir ni remarcar nada. Cada uno transita un lenguaje que sortea incertidumbre y crea el espacio del encuentro, con las pequeñas y grandes virtudes que eso implica. Desde allí claramente crecemos.
Sabemos que desde hoy los ensayos nos plantean otra realidad. Que tenemos una baja. Pero también que ya transitamos un camino que nos permite trazar, desde la ausencia, una acción que contenga el peso de la pérdida y, a la vez, alimente nuestra dinámica de trabajo. Que la ausencia se revierta en una energía que nos devuelva una mayor idea de conjunto.
Escribo y creo que la lluvia en cualquier momento golpeará fuerte nuestro techo. Pero acá estamos.

Así que… Bienvenido Starosta, le presento al señor Camoranesi. Supongamos que su nombre podría ser Héctor. Pero nadie lo llama así porque…digamos, es de esas personas que crean distancia. Sabemos, con seguridad, que le gustan las armas y las manipula generosamente. De chico, su padre, un ex comisario de la Tercera de Quilmes, lo llevaba al Tiro Federal para practicar. El niño se aburrió soberamente pero después le tomó el pulso a las armas. Primero con un aire comprimido, luego con pequeña carabina calibre 22. Después, ya todo fue más fácil. Camoranesi, a la hora de meter bala no tiene caja de ahorro pero en realidad --le pido Starosta que este comentario quede entre nosotros-- ese despilfarro de pólvora ante cada asesinato responde más a la cobardía que a su ansia de sangre. También sabemos que no fuma --pero en una época indagó en Los Particulares 30-- que tiene cierta claridad política pero es impaciente con quienes no poseen esa cualidad. Que tiene algo personal con Pontani, bronca, algo de respeto y, por supuesto, temor. Todo junto y al mismo tiempo. No sabemos por qué. Así que, si se produce un encuentro entre ambos --siempre hay una mente retorcida capaz de provocar ese choque y verlo desde una butaca-- todo puede terminar mal. También tenemos información que, pese a su origen italiano, detesta los encuentros familiares y la liturgia dominguera de los tallarines. Digo, tenga esa precaución antes de generar cualquier reunión con él. Si piensa en un regalo, creo que le gusta un amplio abanico musical: desde Leo Dan y Leonardo Favio hasta los poemas lunfardos de Julián Centeya. Pero escucha música en soledad.
sábado, 2 de febrero de 2008
Lo Prometeo es deuda: Escritos de Glauber Rocha sobre el héroe (?) en cuestión

I
Prometeo es el primer mártir del calendario filosófico.
Para vivir la mitología Prometeica, es necesario distinguir entre la Historia y la imaginación. Más importante que estos dos actos es el DURANTE que llena sentimentalmente el VACIO.
Este DURANTE en el mientras, es el DOLOR DE PROMETEO.
Cuenta el pueblo griego de los Pasados Tenebrosos hasta que un día el HOMUJER descubrió el fuego.
El fuego no fue una creación humana, sino divina, Fuego lengua de los volcanes. Prometeo fue un Hombre cualquiera que le robó el Fuego a Vulcano.
Por eso ZEUS le condenó a vivir eternamente encadenado a una montaña, con el hígado expuesto a los ataques del Buitre.
Prometeo respondía a lo que desfilaban ante su calvario:
-No cambio mi sufrimiento por vuestra falsa libertad de las Tinieblas alumbradas por ilusiones. Conocí el Fuego, y aun el Exilio, soy la memoria de su Resplandor.
Pasaron tantos siglos que el Buitre se hizo amigo de Prometeo, que se rejuvenecia en cada primavera por las Bilis que bebía de su HIGADO --Todos sufrimientos TRANSFORMADOS en líquido verde y el BUITRE SUDABA DOLOR Y AMOR-- El Devorador que hacía que su Víctima profiriera gritos que provocaban terremotos como si PROMETEO FUESE EL FUEGO NUCLEAR
EL NACIMIENTO DE LOS HOMBRES
EL NACIMIENTO DE LOS DIOSES
EL NACIMIENTO DE LA CONCIENCIA
EL NACIMIENTO DE LA CIVILIZACION.


Habemus nuevo espacio de pruebas: Chela en Parque Patricios.
viernes, 1 de febrero de 2008
La comunicación no se diseña
Hoy empezamos a definir algunas de las líneas rectoras
que nos van a guiar en el desarrollo de la comunicación y la difusión de la obra, que se estrenará a fines de marzo.
martes, 29 de enero de 2008

Hace unos días, en La Habana, Adys hizo lectura y devolución de nuestro Prometeo. Quizás ajena a las referencias que se manejan en el texto de la obra, ella cruzó el material con otros textos. Breve pero interesante cruce. Entre otros escritos, pasó un libro: "Sueño compartido" de cartas entre Alfredo Guevara, fundador del ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y director del Festival de La Habana) y Glauber Rocha, director de cine, crítico y creador del Cinema Novo Brasileño. Una correspondencia fechada entre 1960 y 1979. Sin duda, se trata de uno de los libros más intensos que he leído en mucho tiempo. Quizás, por la carga de todos los ecos que trae la historia de dos creadores fundamentales de la cultura latinoamericana. Quizás, por la cercanía y las experiencias que estos dos hombres cultivaron en la distancia, sin conocerse durante mucho tiempo más que por el trabajo de cada uno, las cartas y la necesidad de producir un encuentro que los reuniera en algún lugar del mundo. La Habana- México- Paris-Roma- Moscú-Viña del Mar. En cada carta de "Sueño compartido", se retrata una época y fundamentalmente la parábola de Glauber Rocha como artista, sus itinerarios y erráticas locaciones, y su militancia revolucionaria. Un combo que cosechó detractores tanto de la izquierda, tradicional y reaccionaria; como de la derecha más recalcitrante. Rocha comprendía que el tiempo daría el margen de una compresión de su obra más allá de la época en que vivió.

Extracto de "El cine de la valentía", 21 de mayo de 1967.
Los que antes me han llamado genio, ahora me llaman imbécil. Devuelvo la genialidad y la imbecibilidad. Soy un intelectual subdesarrollado como sus señorías, pero frente al cine y la vida tengo al menos el valor de proclamar mi perplejidad. El cine no me interesa de la manaera que le interesa a ustedes. El cine para mí es un medio, incluso para mi suicidio, pero también podría ser una pistola. Yo tengo el valor de apretar el gatillo, ustedes no tienen siquiera la humildad de analizar un film nuevo que no respeta las ideas tradicionales de los maestros del cine, que han formado su tranquilo aprendizaje. De hoy en adelante los dispenso de su opinión sobre mis films pasados y futuros. Con la seguridad de quien afronta sus propios riesgos hacia un camino que no es ni el del servillismo, ni el de la impotencia, ni el de la contemplación, les contesto con una frase de mi amigo y maestro Heitor Villalobos. "Mis obras son cartas a la posteridad, de las que no espero respuesta.

FRAGMENTOS DE ESTETICA DE LA VIOLENCIA. Glauber Rocha. (Génova, enero de 1965)
...El problema internacional de América Latina no es más que una cuestión: el cambio de colonizador; por consiguiente, nuestra liberación está siempre en función de una nueva dominación.
El condicionamiento económico nos ha llevado al raquitismo filosófico, a la impotencia a veces consciente, a veces no: lo que engendra, en el primer caso, la esterilidad, y en el segundo, la histeria. De ello se deriva que nuestro equilibrio, en perspectiva, no puede surgir de un sistema orgánico sino más bien de un esfuerzo titánico, autodestructor, para superar esa impotencia. Sólo en el apogeo de la colonización nos damos cuenta de nuestra frustración. Si en ese momento, el colonizador nos comprende, no es a causa de la claridad de nuestro diálogo, sino a causa del sentido de lo humano que posee eventualmente. Una vez más el paternalismo es el medio utilizado para comprender un lenguaje de lágrimas y de dolores mudos.
Por eso, el hambre del latinoamericano no es solamente un síntoma alarmante de la pobreza social; es la ausencia de su sociedad. De ese modo podemos definir nuestra cultura de hambre. Ahí reside la práctica originalidad del nuevo cine en relación con el cine mundial: nuestra originalidad es nuestro hambre; que es también nuestra mayor miseria, resentida pero no comprendida.
Sin embargo, nosotros la comprendemos, sabemos que su eliminación no depende de programas técnicamente elaborados, sino de una cultura del hambre que, al mirar las estructuras, las supera cualitativamente. Y las más auténtica manifestación cultural del hambre es la violencia. La mendicidad, tradición surgida de la piedad redentora colonialista, ha sido la causa del estancamiento social, de la mistificación política y de la mentira fanfarrona.
El comportamiento normal de un hambriento es la violencia, pero la violencia de un hambriento no es primitivismo: la violencia estética de la violencia, antes de ser primitiva, es revolucionaria, es el momento en que el colonizador se da cuenta de la existencia del colonizado.
A pesar de todo, esta violencia no está impregnada de odio sino de amor, incluso se trata de un amor brutal como la violencia misma, porque no es un amor de complacencia o de contemplación, sino un amor de acción, de transformación.
Ya se han superado los tiempos en que el nuevo cine necesitaba explicarse para poder existir; el nuevo cine necesita hacerse un proceso a sí mismo para darse a comprender mejor, por lo menos en la medida en que nuestra realidad puede ser comprendida a la luz de un pensamiento que el hambre no debilite o haga delirante.
Nuestro cine es un cine que se pone en acción en un ambiente político de hambre, y que padece por lo tanto de las debilidades propias de su existencia particular. -
lunes, 28 de enero de 2008
En algún momento, el retorno
Días que llegan y confrontan. Se comprende, entonces, que conocer suele ser una instancia del movimiento donde jamás se pierde la capacidad de asombro. Que la forma de ese conocimiento, translúcido no se devela en grandes revelaciones sino que alcanza su intensidad en instantes de encuentro. Casi como instantáneas que nos modifican en lugares insospechados pero que, sin embargo, están allí y aguardan la significación de una lectura de azares pero también de causalidades- complicidades provocadas en el camino. Un sentido propio, único de cada destino que conjuga experencias en el trabajo. Siempre una forma verdadera, si es posible definir desde la subjetividad ese carácter de las circunstancias. Se torna vivo ese conocimiento porque es un modo de estar y dejar marcas para luego seguir el viaje. No en la efímera circunstancia de un recorrido dislocado, sino en la profundidad de un cincelado de la palabra y la acción. Así, el itinerario de ese modo de conocer se construye desde la incerteza del destino pero con la claridad y la decisión de cada paso dado. Un modesto plan de operaciones.
En ese movimiento incesante --El mismo mar nos lleva y nos trae-- uno canibaliza referencias desde la práctica. Absorbe sus referencias en la urgencia, durante los tiempos magros de creación que dejan las tareas y los días. Se escribe, se hace, en el desgarro; en los resquicios, en la inquietud. Con la vértebra de una herencia de maestros y otras trayectorias que nos acompañan. Pero siempre con la vísceral necesidad de un decir que construye su propio tiempo y sentido dentro de un contexto donde se instala como discusión posible. Intervenir, entonces, con la certeza de que la lúdica circunstancia de creación es posible desde el cobijo de relaciones que, desde las mínimas acciones, trazan su trayecto y logran armar la identidad de una práctica. Y esto quiebra el brote del cinismo, no más que una solapada manera de mantener los márgenes de la cobardía y la distancia.
¿Qué decir? ¿Cómo intervenir en una marea espasmódica de producciones teatrales como la del mercado en Buenos Aires? ¿Para qué? ¿Cuál es el sentido de trabajar con el mito de Prometeo en una época de mitologías astilladas? ¿Cuál es el peso político de una intervención teatral, de una evocación de la tragedia? ¿Teatro y política? ¿La representación de un lenguaje en tiempos donde lo político se transfigura en caricaturas y borrones?
Estas fueron preguntas que cruzaron las mesas de trabajo durante los ensayos del año pasado. Si el mito es aquello que acelera el tiempo o crea su propia temporalidad dentro de otro gran tiempo, como es el de la Historia; si el mito inyecta su tiempo en la (H)istoria, para acelerarla o comprimirla en la significación de sus tropiezos y matices. Entonces, cabe mencionar, brevemente y de perogrullo, una mitología política en la historia reciente --sólo algunos--: El Che, el peronismo, los setenta... Pero ¿qué sucede cuando el mito queda en pinup de una generación que creció sin claras referencias movilizadoras? ó ¿Qué sucede cuando esa mitología se cristaliza en burda asimilación gubernamental como política de estado que fetichiza, desmoviliza y anquilosa cuánto reconoce? La fragilidad de la memoria fragmentada, fetichizada, es también, por distintas experiencias personales, nuestra herida. En algún momento, cabe pensar en la generalidad de la incerteza. De un árido terreno o en la ilusión de contornos de transición aparente. Intervenir será provocar el balbuceo, la tentativa constante de una fragmentación de significados que traza su propio dibujo sobre las piezas en desorden o vaciadas de sentido. Balbucear es el intento por construir un lenguaje audible en épocas oscuras. Es tantear para ingresar en palabras que elaboran la coordenada justa donde caminamos frente al desvarío. Nos escuchamos, apenas, en la oscuridad de días en los que hay mucho por decir; más por hacer o sembrar en un terreno malo e indefectiblemente conocido.
sábado, 22 de diciembre de 2007
El Escualo
Su presa se transforma en el centro de su universo,
en el eje sobre el que gira la rueda ese destino.
En diámetros espiralados el tiburón gira.
En cada giro, se acerca al centro.
En cada rotación, el olor de la víctima es más fuerte,
los dientes sienten la carne que van a desgarrar.
Aun a distancia, la mandíbula ya hinca su poder sobre la carne.
Con cada rotación, se disipa la bruma que esconde
a ese trágico destino de muerte.
La víctima flota.
El tiburón nada, avanza.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
El mar en el bolsillo

La frase del titulo no es mía, es de una obra de teatro de Cesar Brie. Siempre me pareció maravillosa la condensación, la densidad (literal) expresada allí.
Ayer, Juanjo termino la primera versión del texto completo. Es un día que transcurrió como los demás pero tiene algo de hito: por el trabajo realizado por Juanjo, por su “lucha”, por nuestra expectativa, por el deseo puesto en este proceso que navega aguas arriba. Porque el natural navegar de un proceso de estas características es aguas arriba, contra corriente, donde cada avance es una conquista. Y ahí esta nuestro contramaestre, Juanjo, ordenando nuestra jarcia interna, ladeando nuestro bordes, acomodando en silencio nuestras escoradas, aportando su experiencia de joven-viejo lobo de mar. Si, este muchacho, conoce el mar, tiene la piel curtida por la sal, la calma chicha afuera y la tormenta adentro. El mar en el bolsillo.
¡Salud Compañero! Hoy brindo por usted.
lunes, 3 de diciembre de 2007
sábado, 1 de diciembre de 2007
El cumple del Señor Belser
viernes, 30 de noviembre de 2007
Camoranesi a paso denso
Densidad de Destino fijado.
Paso sin apuro del que sabe llegará de todos modos.
Avanza ajustando cada pieza con movimientos pequeños.
El mandato es el mensaje.
La acción es la palabra.
La palabra, a pesar de todos los destinos, hace un último intento.
Aun sabiendo que el intento es inútil.
El intento final sólo sirve para acallar cualquier culpa.
La charla envuelve como la araña a la mosca en su capullo de seda.
El instante llega en que es inevitable inocular el veneno.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Para Pontani: Un tema de Pequeña Orquesta Reincidentes.

Fiesta de diez mil colores







